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jueves, 5 de julio de 2012

La pobreza no empobrece, ni la riqueza enriquece



Tú estatus social en nada puede usarse de referencia para indicar tu nivel de fe e intimidad con Dios. Vemos cada día como se presenta una dóctrina diluida e incorrecta en donde prácticamente se predica: "Vengan acepten a Jesús y este ha de proveerles casa, carro, lujos y dinero porque merecen ser prósperos al convertirse en hijos de El". Esta dóctrina errada se está infiltrando en muchos lugares y va desviando los ojos del verdadero Evangelio de Jesús que habla de creer por fe en lo que hizo Jesús por nosotros en la cruz, y por consiguiente del genuino arrepentimiento de pecados. Pero ahora se desea atraer a masas con lo materialista, con lo visual, con las apariencias; ya no eres bendecido si eres pobre, si eres pobre careces de fe. NO hermanos y amigos, Dios suple según Su perfecta voluntad, y da lo justo y necesario para que podamos subsistir día a día. El no es un "genio de la botella" ni un "hada madrina" que debe complacer cada uno de nuestros caprichos egoístas. El es un Dios sóberano y este ejerce Su soberanía hasta en lo que nos otorga. Es cierto que El quiere que a Sus hijos no le falte nada pero también es cierto que no le es agradable la codicia al dinero, que es el origen de todos los males. Dios desea prosperarte en áreas espirituales dónde está el verdadero tesoro que no será corrompido ni arrebatado. ¿Acaso Moisés, Pablo, Pedro,Esteban, Jeremías, Elías y el propio JESUS vivían entre riquezas? La verdadera riqueza de un hombre se encuentra en haber conocido a un Dios real y sóberano, recibiendo la salvación por gracia, y eso es SUFICIENTE. Lo demás son añadiduras y estas no son lo primordial.

"No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón." (Mateo 6:19-21) (RVR1960)

"...porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores." 
(1 Timoteo 6:10) (RVR1960)

martes, 22 de noviembre de 2011

Del sincretismo, prosperidad y otras vertientes...




Hay una diferencia muy marcada entre lo que es legalismo, liberalismo y sana dóctrina. Muchos confunden la sana dóctrina con mentes dógmatizadas porque no le dan cabida al sincretismo (mezcla, adopción) entre lo págano con lo santo de Dios. Dios no acepta alianzas con el enemigo, ni que tomemos parte con sus practicas. Abandonar la sana dóctrina enseñada en la palabra de Dios, la única que es verdadera y no pasa, es simplemente renegar de El y de la veracidad de dichas palabras. 

Traer rituales, costumbres y actos de origen Babilónico a el altar de Dios, actos como la numerología, los pactos financieros, ofrendas de intercambio por milagros de rompimientos financieros es simplemente mirar a Dios como un dios de amuleto que puede ofrecer todos los deseos carnales de nosotros y ese no es el Dios que aparece en las escrituras. La numerología como uso para "profetizar" solo raya en adivinación, esta metodología se origina en Babilonia y también es usada en los practicantes de la Cabala, es usar números para predecir cuando ocurrirán cosas o cuando la mano de Dios ha de moverse a nuestro favor. 

No, Dios no necesita de números, de pactos de dinero, ni de viciados rituales originados en simplemente todo lo contrario a El para manifestarse y obrar en tu vida. Dios no necesita de tu dinero para hacer un milagro, Dios lo que necesita es tu fe y que creas en El. El no promete hacerte rico, hacerte próspero financieramente como muchos han escogido predicar para tocar tus bolsillos. La realidad es que El sí promete renovarte la mente, el espíritu, restaurarte tu alma herida, sanarte por dentro y por fuera, y perdonarte todos tus pecados cuando los confiesas a El en un acto genuino de arrepentimiento. El promete enriquecerte espiritualmente porque es ahí donde realmente está el tesoro que no se corrompe con el tiempo. 



No es malo si Dios te prospera en cualquier área de tu vida, lo errado es buscarlo a El tan solo con una fe ciega de que te prospere financieramente y eso ya deja de ser fe y se convierte en codicia. Buscar a Dios meramente por intereses de lo que El pueda darte y darle el nombre de bendición a solo cosas materiales, no es algo que El vea con agrado. Busca a Dios porque El te ama y por lo que El hizo por tí en la cruz. Busca a Dios en agradecimiento y amor, no necesitas cantidades de dinero para acercarte al trono de Dios porque el velo divisorio fue razgado cuando El murió por ti para luego al tercer día resucitar, y ofrecerte el regalo de la vida eterna si así lo recibes por fe. Solo eso, fe. No necesitas más nada que no sea creer en El, adorarle a El y tener fe para conmoverlo a hacer un milagro de amor en tu vida. 

Dios lo que da lo da por gracia. El nunca le pondrá precio a tu milagro y nunca contradecirá Su palabra escrita. Hoy te exhorto a que analices si donde pisas o donde estás es el lugar donde Dios te desea. No todo lo que se manifieste y se diga viene de Dios es de Dios. Siempre filtremos por la palabra cada acto. No todo es lo que dice ser busquen los origenes de cada acto perpetuado y no permitan que el sincretismo se apodere de su iglesia.

viernes, 22 de abril de 2011

La codicia: El deseo de tener más


Podemos definir la codicia según nos plantea el diccionario como el  deseo o apetito ansioso y excesivo de bienes o riquezas. También el diccionario nos define codiciar como  ansiar o  apetecer vehementemente una cosa. A diario vemos como personas se sumergen en este lamentable círculo vicioso. A lo mejor eres tú uno de ellos y no te haz dado cuenta cuan profundamente estas cosas te han atado a una vida en donde mueres cada día por tener un poco más. Tal vez hoy tu corazón se empequeñece al querer engrandecerse con cosas materiales.

En este momento deseo comunicarte que no fuimos creados para centrarnos en lo que poseemos y en lo que ganamos materialmente. Si tu felicidad radica en un auto, en un par de zapatos, en una prenda, en un viaje o en algo material que poseas debo decirte que estas centrando tu felicidad en cosas huecas y vanas pues todo esto lo tienes hoy pero tu corazón permanece vacío. Hay vacíos que ninguna cosa material puede llenar es por eso que deseas tener más y más.


Siempre habrá algo que desearás poseer para superar el estado anterior de euforia que tenías. El carro ya no es último modelo y necesitas urgentemente uno nuevo.Tu vecino fue a Europa y tu necesitas urgentemente viajar también para superar a tu vecino. La codicia te  vuelve en un ser que no puede encontrar felicidad en nada puesto que todo es una constante búsqueda de poseer más.

Es por eso que las cosas llegan a un punto que se vuelven sin valor y deseas poseer algo que todos desean para sentirte superado. Lamentablemente, estás encadenándote a las cosas materiales y llenándote de una felicidad utópica y falsa. La codicia te ilusiona pero no te llevará a ninguna parte sino a un callejón sin sálida en donde serás tu aprisionado por los deseos incontrolables de siempre tener.


¿Sabes quién puede llenarlo todo sin dejar nada en tu alma vacío? Ese que te creo con propósito que se llama Dios puede fielmente llenar cada vacío de tu alma. Nunca tendrás necesidad de buscar más pues en El lo encontrarás todo y podrás gozarte en cada estado que te encuentres sabiendo que no tienes que competir con nadie solo agradar al Padre con tu amor. ¡Eso es libertad! Recuerda lo que Jesús nos dice en su palabra: 

"No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”  (Mateo 6:19-21)  

Te pregunto en esta hora: ¿Dónde está tu corazón? 

No mueras por tener un poco más mejor vive para quien es dueño del oro y la plata y quien proveerá a tu vida  conforme a tu fe y sus riquezas en gloria. Al vivir para El descubriras lo que es ser libre y lo que es confiar plenamente en El. Lo que era antes importante y necesario se volverá insignificante y secundario pues un hijo de El  aprende a reconocer que ya posee el mejor tesoro del mundo: la salvación dada por gracia.