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martes, 17 de abril de 2012

Un ciego con fe (Parte 2)



"Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego
 le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino." (Marcos 10:49-52)



El arroja su capa posiblemente lo único que tenía para protegerse y cubrirse demostrando en acto de confianza que iba a dejar todo si era necesario por su fe en Jesús que se convertiría luego en su única y total cobertura ...Cuando Jesús hace el milagro le dice que su fe le ha salvado porque nuestra fe es contada por justicia delante de Dios. 


"Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia." (Génesis 15:6)


Este hombre pudo irse despúes de hecho el milagro pero dice la palabra que este le siguió demostrando la transformación milagrosa no solo en lo físico sino en lo espiritual, era ciego física y espiritualmente y tuvo esa fe como don de Dios (Efesios 2:8-9) para creer en quien pasaba cercano a él, creía que Jesús tenía poder para desatar y hacer un milagro en su vida. 



Ahora Bartimeo, ¿que veía? Veía en ese instante aún siendo ciego a Jesús con poder para sanar y así por esa fe El lo sanó, él creyó de antemano por fe aunque trataron de silenciarlo él sabía que solo Jesús podía quitarle sus dos cegueras completamente y como vio a un Mesías sin dudar y sin miedo antes de ser sanado, pudo ver luego la mano de El obrar en su favor. 


¡Solo por fe! 


Y por esa fe en El Bartimeo le demostró agradecimiento y confianza pues le siguió dejando todo atrás; queriendo decir, que no solo creyó sino que se convirtió en seguidor y discípulo para aprender de lo que Jesús deseaba mostrarle poniendo como prioridad a Jesús y Sus enseñanzas. 


¡Suelta tu capa (todo lo que uses ahora para cubrir tu dolor o pena, todo lo que uses para tratar de rellenar vacíos, toda cosa que sirva de cobertura pasajera como cosas materiales sin valor que no pueden llegar al espíritu) suelta tu capa ahora en confianza, el Mesías pasa delante de tí, ten fe aunque se levante oposición confía, cree en Su poder y síguelo! ¡El quiere ser tu cobertura eterna! ¡Sólo CREE!


"...Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa." 
(Hechos 16:31)

Un ciego con fe (Parte 1)



Si te dijera que Jesús está pasando por aquí, ¿qué harías?, ¿qué dirías?, ¿le hablarías?,¿te callarías?, ¿le pedirías algo? o simplemente lo dejarías ir de paso... Muchas veces vendrán obstáculos para que nuestra fe sea probada... ¿Qué hubi
ese pasado con Bartimeo el ciego si se hubiese quedado callado?



"Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: !!Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: !!Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino." (Marcos 10:46-52)


¡Cuando te digan que tus peticiones son ilusas clama más fuerte a Dios, tu fe será recompensada!

martes, 22 de noviembre de 2011

Del sincretismo, prosperidad y otras vertientes...




Hay una diferencia muy marcada entre lo que es legalismo, liberalismo y sana dóctrina. Muchos confunden la sana dóctrina con mentes dógmatizadas porque no le dan cabida al sincretismo (mezcla, adopción) entre lo págano con lo santo de Dios. Dios no acepta alianzas con el enemigo, ni que tomemos parte con sus practicas. Abandonar la sana dóctrina enseñada en la palabra de Dios, la única que es verdadera y no pasa, es simplemente renegar de El y de la veracidad de dichas palabras. 

Traer rituales, costumbres y actos de origen Babilónico a el altar de Dios, actos como la numerología, los pactos financieros, ofrendas de intercambio por milagros de rompimientos financieros es simplemente mirar a Dios como un dios de amuleto que puede ofrecer todos los deseos carnales de nosotros y ese no es el Dios que aparece en las escrituras. La numerología como uso para "profetizar" solo raya en adivinación, esta metodología se origina en Babilonia y también es usada en los practicantes de la Cabala, es usar números para predecir cuando ocurrirán cosas o cuando la mano de Dios ha de moverse a nuestro favor. 

No, Dios no necesita de números, de pactos de dinero, ni de viciados rituales originados en simplemente todo lo contrario a El para manifestarse y obrar en tu vida. Dios no necesita de tu dinero para hacer un milagro, Dios lo que necesita es tu fe y que creas en El. El no promete hacerte rico, hacerte próspero financieramente como muchos han escogido predicar para tocar tus bolsillos. La realidad es que El sí promete renovarte la mente, el espíritu, restaurarte tu alma herida, sanarte por dentro y por fuera, y perdonarte todos tus pecados cuando los confiesas a El en un acto genuino de arrepentimiento. El promete enriquecerte espiritualmente porque es ahí donde realmente está el tesoro que no se corrompe con el tiempo. 



No es malo si Dios te prospera en cualquier área de tu vida, lo errado es buscarlo a El tan solo con una fe ciega de que te prospere financieramente y eso ya deja de ser fe y se convierte en codicia. Buscar a Dios meramente por intereses de lo que El pueda darte y darle el nombre de bendición a solo cosas materiales, no es algo que El vea con agrado. Busca a Dios porque El te ama y por lo que El hizo por tí en la cruz. Busca a Dios en agradecimiento y amor, no necesitas cantidades de dinero para acercarte al trono de Dios porque el velo divisorio fue razgado cuando El murió por ti para luego al tercer día resucitar, y ofrecerte el regalo de la vida eterna si así lo recibes por fe. Solo eso, fe. No necesitas más nada que no sea creer en El, adorarle a El y tener fe para conmoverlo a hacer un milagro de amor en tu vida. 

Dios lo que da lo da por gracia. El nunca le pondrá precio a tu milagro y nunca contradecirá Su palabra escrita. Hoy te exhorto a que analices si donde pisas o donde estás es el lugar donde Dios te desea. No todo lo que se manifieste y se diga viene de Dios es de Dios. Siempre filtremos por la palabra cada acto. No todo es lo que dice ser busquen los origenes de cada acto perpetuado y no permitan que el sincretismo se apodere de su iglesia.

martes, 12 de abril de 2011

La piedra

David era un chico común y humilde que se encontró con una situación en donde tenía que tomar una importante decisión. Se topó con un gigante filisteo llamado Goliat que a gritos se burlaba del pueblo de Dios invitando a uno de los del pueblo para guerrear en contra de él pero nadie del pueblo respondía ya que el pueblo entero sentía miedo. Nadie del pueblo se atrevía enfrentar a ese gigante. ¿Sería porque no reconocían realmente el poderío de Dios? ¿Sería porque pensaban que ese gigante eres más poderoso que al Dios que le servían? ¿Sería porque se dejaron llevar por lo que tenían delante de su vista? 

Lo que sí sabemos de este relato bíblico es que David, el chico común y humilde miró esta situación como una invitación para que Dios se glorificara en El. Sí, mientras los demás del pueblo de Dios veían a este gigante como uno que los intimidaba y los hacía sentir como insectos de pequeños, David encontró en esa situación algo más. Podemos pensar que es que David tenía algo que a ese pueblo le carecía en ese momento. Tal vez, David veía algo que ese pueblo no veía. Pero, ¿qué tenía David?, ¿qué veía David?

Lo primero es que vemos en David un chico que sabía a quien le servía y sabiendo a quien le servía podía conocer a plenitud la identidad que Dios delegaba en El como hijo. Sabiendo su identidad como hijo lo hacía capaz de entender quién era quien lo acompañaba día a día y quién era que le protegía en todo momento. David sabía que Dios como buen Padre nunca lo defraudaría. El pueblo en ese momento perdío de vista la identidad que tenían como hijos de un Padre Celestial y comenzaron a enfocarse en la magnitud y grandeza de ese gigante. 

¿Cuántos nos olvidamos que Dios es nuestro Padre y que somos hijos de un Poderoso Rey que nos cubre con alas de amor? Cuando eso pasa le damos paso al miedo, al temor y a la duda. Ese pueblo en ese momento se olvidó de quien era su Padre y se sentían huérfanos. Más bien huérfanos de algo necesario que todo cristiano necesita para vencer sus gigantes. A lo mejor el pueblo solo veía en David este chico humilde con una honda y piedra, y pensaban: "¡Pobre muchacho que iluso en pensar que con una piedra podrá vencer!". ¿Cuántas veces nos vemos enfrentando situaciones que parecen gigantes y pensamos que sería iluso pensar que venceríamos?


Pero David estaba viendo otra cosa. David se encomendó a Su Padre celestial sabiendo que este no le fallaría. Mientras el pueblo se fijaba en la piedra y la honda; y en ese poderoso gigante; David ponía su mirada fija en Dios y toda su plena confianza en El sabiendo que por fe la victoria sería dada. El gigante cayó por el golpe de esa piedra así pensaría el pueblo pero no fue la piedra, no fue la honda, fue la fe en Dios la que derribó a ese gigante.  Esa fe movilizó a Dios a ejecutar un milagro dándole fuerzas y valentía a David delante de aquellos que carecían de esa visión de fe y esa fe lo que hizo fue conmover a Dios a actuar en favor de quien poseía la misma. Así Dios se glorificó grandemente delante de  sus enemigos y dejó claro quien era El como Padre. ¿Sabes de donde viene tu fuerza? ¿Sabes de donde viene ese milagro? Tus fuerzas vienen de Dios y ese milagro es provocado por medio de la fe en El.


¿Cuántos le huímos a gigantes porque pensamos que no podremos vencer? ¿Cuántos pueden decir hoy que son como David y que saben que sus fuerzas vienen de Dios que no es la piedra ni la honda sino la fe la que hace que el milagro surja?


Hoy a tí te digo, haz como David y derriba todos tus gigantes con la piedra de la fe en Dios que sirve de honda para propulsar que los milagros sucedan.