sábado, 17 de marzo de 2012

¡Sin acepciones ni discriminaciones!


Los reales frutos del Espíritu Santo se comparten con todos no con algunos puesto que Dios no hace acepción de personas. Cuando querramos realmente demostrar que esos frutos habitan en nosotros no nos reservamos el derecho a compartirlos po
rque sabemos bien y por la palabra que la Luz de Dios no se esconde sino que se comparte para que ilumine otras vidas que anden en tinieblas. A esos en tinieblas es que Dios quiere traer a la luz y los hala con cuerdas de amor. (Santiago 2:9) "pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores."

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