martes, 1 de noviembre de 2011

La banca




Te haz sentado en la banca de la preocupación. Manos puestas sobre tu cabeza, oídos que solo quieren escuchar respuestas, ojos ciegos por una cantidad incalculable de lágrimas que ya han pasado por ellos atravesando tus mejillas. No hay entendimiento de lo que afrontas. Necesidades que de una manera u otra pareciesen que no pueden ser cubiertas. La pesadez de la preocupación a caído sobr
e tus hombros y te haz tenido que sentar en la banca de la preocupación a precisamente, preocuparte y desesperarte.




La agonía de sentir tantos problemas sobre tus hombros no te permite ver ni escuchar respuestas. Una carga pesada te hace casi inmóvil tus pasos por eso te detienes y te sientas. Ahora te sientas, pero ¿en qué banca te sientas?. Te haz sentado en una banca que produce estancamiento, te haz sentado en una banca que produce retrazos, te haz sentado en una banca que lo menos que hace es movilizar a Dios, es la banca de la preocupación y la ansiedad la banca incorrecta para sentarse en estos momentos.


Hay situaciones en tu vida que solo se pueden resolver si te detienes y te sientas en la banca de la fe. Necesitas pararte de la banca de preocupación y sentarte en la banca de la fe, anclado(a) a tu identidad como hijo(a) de Dios confiando en que ahora más que nunca necesitas descansar en las promesas del Padre Celestial. Esas promesas que aparecen en la palabra de El son para tí y para los tuyos, si las arrebatas por medio de la fe. Ahora sentado(a) en la banca de la fe, ora, intercede, clama, pide, toca las puertas celestiales hasta que estás sean abiertas en tu favor. Porque ningún padre que ama a un hijo ha de darle una piedra si pide un pedazo de pan y tu Padre no es un padre común es un Padre Celestial que te ama y desea bendecirte con toda bendición.

Hoy siéntate en esa banca de la fe y no desistas de pedirle al Padre por tu situación pero esta vez sin preocuparte y desesperarte solo confiando plenamente que cada una de dichas peticiones llegan a los oídos de El pues El está atento a cada pedido tuyo. El solo espera que cuando la situación parezca imposible confies en el poderío de El para hacer cosas imposibles posibles. Este es el momento preciso para descansar en la paz del que tiene cuidado de tí. ¡Hoy cambia de banca!

-►Lectura adicional de la palabra:

Mateo 6:25-34

Nueva Versión Internacional (NVI)

De nada sirve preocuparse



25 »Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?27 ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?
28 »¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan;29 sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos.30 Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?31 Así que no se preocupen diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿Qué beberemos?" o "¿Con qué nos vestiremos?" 32 Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.34 Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.

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