Mostrando entradas con la etiqueta fuerzas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fuerzas. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de junio de 2012

Su diestra



No hay nada mejor que contar con Dios. El es Quien durante las pruebas o circunstancias de la vida que puedan querer hacerte que te sientas desfallecer extiende Su mano fuerte y te sostiene apegado(a) a El para que de El puedas recibir solo la paz REAL que emana El Dios vivo que te ama. 

Hay paz en El, hay descanso en El, hay libertad en El, hay regocijo en El, hay unción fresca en El, hay nuevas fuerzas en El, hay sanidad en El, hay liberación en El, hay perdón en El, hay restauración en El... 

Todo lo que necesitas está al alcance de El que extiende siempre Su diestra cubierta de misericordia y te dice:

"No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia." (Isaías 41:10)(RVR1960)

jueves, 26 de enero de 2012

Descansa en El


Es tiempo de descansar en los brazos de Dios. Llevas mucho tiempo tratando de resolver los enigmas de la vida en tus fuerzas, no es en tus fuerzas es en las de El. Ha llegado el momento de simplemente confiar plenamente en el poder de Dios y descansar completamente lleno(a) de paz en Sus promesas. Relaja tu mente, cuerpo y espiritu entendiendo que El está en control y siempre obrará para bien en tu vida y asuntos.

viernes, 30 de diciembre de 2011

¡El Dios de los imposibles!



Dios es el Dios de los imposibles, de las cosas que humanamente en nuestra lógica vemos como caso pérdido. Dios puede cambiar el reporte más negativo que tengas de tu vida para bien, solo por fe, solo por simplemente confiar en El. Cuando estamos en un punto de nuestras vidas que decimos: ¡No puedo! Ese es el mejor punto aunque parezca contradictorio porque es cuando Dios te dice: " ¿Me permites? ¡YO, sí puedo!"

sábado, 13 de agosto de 2011

YO no quiero que te hundas



No quiero que te hundas en el torbellino de los problemas sino que mires hacia Mí que estoy extendiendo Mi mano para sostener la tuya y sacarte de donde estás colocándote en lugar seguro. No temas durante este proceso porque Yo he de sacarte ileso(a) del mismo para que todos vean como usándote a tí glorifico Mi Nombre. No estás solo(a), mira hacia Mí y agarra Mi mano, quiero ser la fuerza que te sostiene en medio de tu debilidad. - Dios

martes, 12 de abril de 2011

La piedra

David era un chico común y humilde que se encontró con una situación en donde tenía que tomar una importante decisión. Se topó con un gigante filisteo llamado Goliat que a gritos se burlaba del pueblo de Dios invitando a uno de los del pueblo para guerrear en contra de él pero nadie del pueblo respondía ya que el pueblo entero sentía miedo. Nadie del pueblo se atrevía enfrentar a ese gigante. ¿Sería porque no reconocían realmente el poderío de Dios? ¿Sería porque pensaban que ese gigante eres más poderoso que al Dios que le servían? ¿Sería porque se dejaron llevar por lo que tenían delante de su vista? 

Lo que sí sabemos de este relato bíblico es que David, el chico común y humilde miró esta situación como una invitación para que Dios se glorificara en El. Sí, mientras los demás del pueblo de Dios veían a este gigante como uno que los intimidaba y los hacía sentir como insectos de pequeños, David encontró en esa situación algo más. Podemos pensar que es que David tenía algo que a ese pueblo le carecía en ese momento. Tal vez, David veía algo que ese pueblo no veía. Pero, ¿qué tenía David?, ¿qué veía David?

Lo primero es que vemos en David un chico que sabía a quien le servía y sabiendo a quien le servía podía conocer a plenitud la identidad que Dios delegaba en El como hijo. Sabiendo su identidad como hijo lo hacía capaz de entender quién era quien lo acompañaba día a día y quién era que le protegía en todo momento. David sabía que Dios como buen Padre nunca lo defraudaría. El pueblo en ese momento perdío de vista la identidad que tenían como hijos de un Padre Celestial y comenzaron a enfocarse en la magnitud y grandeza de ese gigante. 

¿Cuántos nos olvidamos que Dios es nuestro Padre y que somos hijos de un Poderoso Rey que nos cubre con alas de amor? Cuando eso pasa le damos paso al miedo, al temor y a la duda. Ese pueblo en ese momento se olvidó de quien era su Padre y se sentían huérfanos. Más bien huérfanos de algo necesario que todo cristiano necesita para vencer sus gigantes. A lo mejor el pueblo solo veía en David este chico humilde con una honda y piedra, y pensaban: "¡Pobre muchacho que iluso en pensar que con una piedra podrá vencer!". ¿Cuántas veces nos vemos enfrentando situaciones que parecen gigantes y pensamos que sería iluso pensar que venceríamos?


Pero David estaba viendo otra cosa. David se encomendó a Su Padre celestial sabiendo que este no le fallaría. Mientras el pueblo se fijaba en la piedra y la honda; y en ese poderoso gigante; David ponía su mirada fija en Dios y toda su plena confianza en El sabiendo que por fe la victoria sería dada. El gigante cayó por el golpe de esa piedra así pensaría el pueblo pero no fue la piedra, no fue la honda, fue la fe en Dios la que derribó a ese gigante.  Esa fe movilizó a Dios a ejecutar un milagro dándole fuerzas y valentía a David delante de aquellos que carecían de esa visión de fe y esa fe lo que hizo fue conmover a Dios a actuar en favor de quien poseía la misma. Así Dios se glorificó grandemente delante de  sus enemigos y dejó claro quien era El como Padre. ¿Sabes de donde viene tu fuerza? ¿Sabes de donde viene ese milagro? Tus fuerzas vienen de Dios y ese milagro es provocado por medio de la fe en El.


¿Cuántos le huímos a gigantes porque pensamos que no podremos vencer? ¿Cuántos pueden decir hoy que son como David y que saben que sus fuerzas vienen de Dios que no es la piedra ni la honda sino la fe la que hace que el milagro surja?


Hoy a tí te digo, haz como David y derriba todos tus gigantes con la piedra de la fe en Dios que sirve de honda para propulsar que los milagros sucedan.





jueves, 31 de marzo de 2011

No crees tus propios estorbos




No hay peor estorbo que el que uno mismo se coloca en el camino. Cuando decimos "no puedo" o es "imposible para mi" olvidamos las promesas de Dios para con nosotros."Si puedes creer, al que cree todo le es posible"-Marcos 9:23,"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece"-Filipenses 4:13.Tal vez sea duro para tí, pero cree y ten fe, ese es el trabajo del creyente mientras Dios hace lo imposible en tí y en mí.