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sábado, 1 de junio de 2013

Las tormentas de la vida...


A veces, DIOS permite las tormentas de la vida no para que sintamos las ráfagas del dolor sino para que corramos a refugiarnos en la presencia de ÉL... ¿Nos enfocamos en las ráfagas o corremos hacia nuestra Roca inconmovible, nuestra Torre fuerte DIOS?

" El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad." (Salmo 91:1-4)





jueves, 22 de diciembre de 2011

Agradecer en medio de todo es tener fe...



Agradecemos muy poco y nos lamentamos mucho. Esto es realmente la causa de muchos de nuestros estancamientos. Aunque en tu humanidad sientas que no tienes nada que agradecer porque tus días pareciesen grises, con todo y eso agradece a Dios un día más de vida y lo que El ha venido haciendo por tí y sigue haciendo. Porque no veamos resultados no significa que nunca los veremos, sino vemos las cosas solo significa que Dios desea que te muevas y camines por fe, no por vista. Si vieras todo bien como desearas no necesitarías tener fe. Así que persevera en fe y no claudiques en ella, son muchas las pruebas pero todas crean una mayor intimidad en tu relación con Dios. Son muchas las tempestades pero Dios trabaja a nuestro favor para aquietarlas aunque lo que veamos no nos parezca alentador nuestro aliento y RUA(soplo de aliento de vida) es Dios. Mientras la tormenta acrecienta recuerda quien es dueño de los vientos y los mares, depende en El que es quien calla todo rugir tormentoso en tu vida. Y mientras esperas la calma tan solo agradece lo que será hecho desde ya...eso es fe.

jueves, 31 de marzo de 2011

Jesús: toma el timón de mi vida y calla mis tormentas




A veces se nos hace duro descansar en medio de la tormenta pero es preciso que entendamos que nuestro enfoque no puede estar en los vientos ni en las lluvias torrenciales, sino en Aquél que con tan sólo una palabra puede acallar toda tormenta. Pon tu mirada enfócada plenamente en Dios y El acallará tus tormentas; y no permitirá que el embate te haga daño.