miércoles, 4 de mayo de 2011

La ilusión que desilusiona


¿Cuántos nos hemos montado en ese autobús de la desilusión pensando que realmente el rótulo nos decía "ilusión eterna"? Somos muchos los que hemos inconcientemente llegado a montarnos en ese autobús creyendo palabras que de principio parecían un cuento de princesas y príncipes pero que luego se convirtieron en una cruda realidad que nos causa dolor al corazón.

El corazón es algo vital para nosotros los humanos. Tiene un significado importante, no hablamos de ese órgano que late en nuestras cavidades sino esa alma interior de nosotros en donde se conciben emociones, sentimientos, acciones, planes, ilusiones y es  que del corazón brota la vida como dice la palabra de nuestro Dios:

"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida" -Proverbios 4:23

Se nos exhorta en este versículo a guardar eso que es de suma importancia, eso que es un tesoro, eso que si se lo otorgamos a cualquier persona pudiese perjudicarnos de tal manera que nuestra vida dependiese de ese corazón.

Entendamos algo y es que todas las cosas que entran a nuestro sistema no necesariamente pueden hacernos daño son las cosas que salen de nuestro corazón las que nos perjudican a nosotros como a otros. Precisamente, es por esto que debemos tener cuidado a quien le otorgamos las llaves de nuestro corazón pues lo que pareciese ser una ilusión eterna pudiese conducirnos a una   desilusión arrastrante.

"Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez." 
- Marcos 7:20-22

Todas esas inclinaciones del mal provienen del corazón. Sí, ese corazón humano que resulta ser engañoso y es algo que se nos ha advertido en la misma palabra de Dios.

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? - Jeremías 17:9

Es por esto que debemos ser precavidos en a quien le confiamos nuestro corazón. Si entendemos que todo humano de por sí es inclinado al mal pero que lo único que lo puede hacer cambiar es Dios estaríamos reconociendo la necesidad grande de Jesús en nuestro corazón y en el de otros. Un corazón inclinado al mal necesita de Jesús en su vida para ser inclinado al bien pues entonces de pasar a ser un corazón que se preocupaba por sus propios deseos engañosos pasará a ser un corazón que se preocupará solamente por agradar a Dios en todos sus asuntos. Y todo lo que agrada a Dios es para nuestro bien. Por ello, tenemos la Biblia como palabra de Dios y guía para no separarnos de sus caminos que son los que nos conducen siempre a un destino correcto.

Tal vez, pensaste que esa persona era la correcta, que tal vez esa persona tenía el corazón inclinado al bien porque parecía una persona con Dios en su vida. Tal vez, esa persona te engañó con lo que proyectó y hoy pareciese mostrar quien es en su realidad. No desesperes, Dios no te ha desamparado en este proceso sino que ha abierto tus ojos a la verdad. Pues es sólo El quien puede escudriñar corazones y ver las intenciones de los mismos.

Si en este momento haz descubierto que te montaste en el autobús de la desilusión aún pensando que decía "ilusión eterna", quiero que sepas que Dios te ha rescatado de ese autobús que iba a una dirección incorrecta y ahora te está indicando con amor el camino correcto a seguir. No, no era esa persona. No, esa persona no es la que Dios idealizó para tu corazón pues lo que el planifica para sus hijos es para bien y es perfecto por lo que lo que El da lo da bueno. No, no te conformes con seguir en el autobús incorrecto llorando por el camino. 


Es hora de secar esas lágrimas y reconocer que es tiempo de detener ese autobús, bajarte del mismo e ir donde la persona que nunca desilusionará tu corazón. Esa persona que tiene pensamientos de bien y no de mal para tí. Esa persona que nunca echará tus emociones, sentimientos y mucho menos tus ilusiones a la basura. Es hora de ir donde el Reparador de corazones desilusionados y dejar que El repare el tuyo. Ve donde Dios y deja que El vaya poco a poco sanando las heridas que han sido provocadas de la mano de un corazón inclinado al mal. Deja que Su mano sanadora llegue a cada fibra de tu corazón y lo repare en su totalidad. 

La desilusión puede llegar pero el consuelo siempre está a tu alcance basta con entender que Dios siempre está con los que tienen un corazón quebrantado y El ha de reestablecer tu  corazón con bien. 

 "Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: "Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los quebrantados" 
-Isaías 57:15

Te topaste con la desilusión pero es hora de toparte con quien ha de darte paz, amor, y siempre hablará a tu vida con la verdad. Busca la mano sanadora de Dios puesto que El nunca, nunca te fallará. Lo que El promete cumple y lo que El dice en Su palabra es lo que ha de hacer por tí. Creéle sin dudas a El y deja que El restaure tu corazón y lo llene de nuevas ilusiones pero esta vez estas serán verdaderamente eternas en El.

"Dios no es hombre, para que mienta. Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló ¿y no lo ejecutará?" -Números 23:19




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