sábado, 7 de mayo de 2011

Para tí en este día

     
      

Se acerca el día de las madres en donde muchos se desbordan en muestras de amor, afecto y cariño para ese ser especial que gracias al milagro de Dios en su vientre los trajo al mundo. Aunque el día de las madres debe ser todos los días pues Dios nos recuerda en Su palabra que debemos honrar tanto a nuestro padre como a nuestra madre, en esta fecha hay una necesidad particular de demostrar en muchos detalles el amor grande que tenemos por ese ser que nos ha inculcado valores desde niños haciendo de nosotros lo que somos hoy.


Hoy, deseo volcar mi atención a unas personas muy especiales que tal vez en este día no encuentran las palabras suficientes para decir lo que sienten. Hoy, Dios a puesto en mi espíritu hablarte a tí hijo o hija. Si bien es hermoso poder demostrar lo que sentimos a nuestros padres mucho más hermoso es poder sentir ese amor y esa seguridad de contar con estos seres que nos aman y protegen día a día. Pero, ¿qué pasa cuando nuestra madre ya no está presente físicamente entre nosotros?, ¿qué pasa cuando ella ya ha partido si ha aceptado a Jesús como Salvador con Dios?.


Se que para muchos este día que se avecina es uno lleno de sentimientos agridulces por un instante sientes felicidad recordando tantas cosas y momentos bellos que pasaste junto a tu madre persona tan especial e importante para tu vida, y por otro lado, sientes la amargura de que ella ya no está para que esos momentos sigan repitiéndose. Llega la nostalgia, la melancolía y hay que admitir que el llanto a nuestra alma que se siente tal vez huérfana porque ese ser tan valioso ya no está al lado nuestro.


Para tí, que hoy me lees quiero darte unas palabras de amor para tu alma. Palabras que no proceden de mí sino de un Padre Celestial que te ama infinitamente. Dios ve y comprende ese sentir que tienes por la pérdida de ese ser especial y te recuerda que aunque esa persona ya no está a tu lado físicamente su espíritu que no muere ha trascendido a una vida eterna y espiritual junto a El en donde no hay pena, ni dolor sino que habita la paz y la alegría. Esa es una garantía que le da Dios a los hijos de El, a los que aceptan a Jesús como único Salvador. En esta hora, tu madre está gozándose en la presencia de Dios y disfrutando de todas las cosas bellas que Jesús nos preparó como morada en el Cielo. Suena difícil internalizar esta gran verdad y es duro el poder sonreir dentro de la ausencia de un ser amado y valorado pero si algo puedo decirte es que no estás solo(a) y que eres amado(a) por El esto es una verdad absoluta en la que te debes enfocar en estos momentos.


Se acerca un día en el que tal vez te sientas como niño(a) desprotegido(a) pero no lo estás tu Padre Celestial es tu Padre eterno, quien vela por tí, quien te cuida, quien te protege en cada paso que das, quien te ama eternamente con amor inagotable, quien te ve como la "niña de sus ojos", quien tiene misericordia de tu vida y la de los tuyos, quien te asegura que eres de El, creado por El y para la obra de El, quien no se olvida de tí y quien en el día de hoy te dice:  "Te amo y deseo darle paz y consuelo a tu alma. ¡No estás huérfano, eres mi hijo(a)! ¡Ven a mis brazos mi niño(a) amado(a) que deseo con amor  inagotable y eterno consolarte!"   


¡Dios es tu Padre y Madre para siempre!


"Como madre que consuela a su hijo, 

      así yo los consolaré a ustedes; 

      en Jerusalén serán consolados." 

(Isaías 66:13)


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