Estás y estarás en deuda siempre...No busques cómo retribuirle o pagarle porque siempre quedarás en deuda. Lo que CRISTO hizo por nosotros fue un sacrificio perfecto y completo. ¡Está hecho! ¿Quién lo hizo? ¡CRISTO! No podemos nunca repagar o ganar con nuestras buenas obras dicha gesta de amor y de entrega...Siempre estaremos en deuda con ÉL...De todo lo que DIOS pudiese demandar de nosotros siendo Él nuestro CREADOR lo único que nos pide es que creamos de todo corazón en ese sacrificio que hizo CRISTO por nosotros y que reconozcamos que ÉL resucitó, vive y vuelve para buscar a los que CREEN en ÉL...Fue un regalo inmerecido de amor, un regalo inesperado, un regalo completo. Podemos devolverle un corazón contrito, humillado, en entrega total hacia Él,un corazón de donde broten frutos del Espíritu Santo como respuesta al regalo dado...Un corazón genuinamente agradecido...Eso nos pide y jamás rechazará DIOS...
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lunes, 24 de septiembre de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
martes, 3 de abril de 2012
La regla
La regla para medir es la palabra de Dios pero quien único nos mide es Él, sin olvidar que a través de Él contamos con un único Mediador, con un Abogado que por la sangre derramada en la cruz nos justifica. Todos nuestros pecados fueron traspasados a Jesús, y Él los dejó clavados en la cruz, en ese intercambio Él nos devuelve como regalo Su salvación, Su justificación.
Cuando aceptamos a Cristo Dios no ve el pecado que separa sino que ve a Jesucristo como puente que nos une a Él. Ya no hay velo divisorio ahora nos podemos acercar a Dios por medio de Su Hijo. Él sabía que ninguno podía llegar a la medida de Dios por lo que nos proveyó un medio perfecto, intachable y único para poder ser justificados y no condenados.
El aceptar a Cristo nos hace Sus hijos y si hijos coherederos, y si coherederos justificados, porque así como resucitó Jesús fuimos resucitados a una nueva vida junto a Él. Ahora es Jesucristo el que vive en los que le aceptan y es el mismo que nos justifica. La gracia de Él nos empapa y nos cubre a través de Su preciosa sangre que redime, purifica y libera. Su misericordia se hace sentir en cada nuevo día. ¡Grandioso, perfecto y completo regalo! ¡Recíbelo!
"Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él."
(Juan 3:16-17) (DHH)
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."
(Efesios 2:8-9) (RVR)
"Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios."
(Juan 1:12) (DHH)
"y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí."
(Gálatas 2:20) (DHH)
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sábado, 17 de marzo de 2012
Mi identidad en El como regalo
Descubrir realmente quien eres en Cristo te permite verte como Él te ve y reafirmarte en que la identidad tuya está en Él no en la percepción de otros. Cuando sabemos claramente quienes somos por medio de Aquél que nos salvó y redimió conocemos el propósito para el cual fuimos creados y nada ni nadie nos apartará de ese propósito porque es de Él, por Él y para Él. Nunca subestimes ni permitas que subestimen quien eres en Cristo. Lo mejor de caminar en Él es conocer que las limitaciones y temores NO provienen de Dios pues el yugo de Jesús es ligero. Él nos ofrece libertad (caminar en la gracia de Dios sin caer en la desgracia) que no es lo mismo que libertinaje (pecado sin límites), y al andar en la libertad de Él podemos realmente aceptar el regalo de Su gracia, misericordia y amor, lo cual se traduce en una entrega total a Él rindiendo frutos de bien. Los frutos son solo producto de la aceptación de Su regalo, y ese regalo es completo. Nada que hágamos añadirá a lo que Él ya hizo perfecto. Con Él tenemos todo y sin Él nada somos. ¡Disfruta de tu regalo con gozo que Dios no añade luto a tus días sino regocijo! ¿Caminas enlutado o ya aceptaste que lo que Dios hizo lo hizo TOTALMENTE PERFECTO?
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