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domingo, 6 de julio de 2014

¡Cuidado, Peligro!


¡CUIDADO! 

El pecado trae emociones de bienestar pasajero pero las consecuencias del mismo nos pueden perseguir una vida entera y afectar nuestro caminar espiritual de manera desastrosa.

martes, 3 de junio de 2014

El adulterio



"Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios." (Hebreos 13:4)

En la palabra de DIOS se nos exhorta a como vivir una vida agradable a nuestro PADRE. Sepamos que todo pecado es desagradable a DIOS. El quiere que vivamos una vida santa, una vida que le honre, una vida que refleje que realmente somos hijos de DIOS. No hay pecado grande o pequeño, no hay niveles de pecado todo acto de rebeldía o desobediencia a la palabra de DIOS es pecado y conduce a llevar una vida carnal que contrista al ESPÍRITU SANTO. En el matrimonio hay muchas maneras en que una persona puede pecar y he visto las consecuencias nefastas que traen el pecado no tan solo a quien lo perpetúa sino a la familia entera.

Cuando un hombre y una mujer se casan están entrando en un pacto delante de DIOS, están negándose así mismos para convertirse en una sola carne. En ese pacto se compromete la mujer a respetar a su esposo y el esposo se compromete a amar a su esposa. De esa unión vienen los hijos que son fruto de esa encomienda que dió DIOS de que se multiplicaran en esta Tierra esto por medio de las relaciones sexuales. Con este pacto se comienza una nueva familia.

Lamentablemente, muchos han pervertido el plan de DIOS obviando lo que DIOS demanda dentro de un matrimonio. Por diversas razones, esposos y esposas se han dejado tentar y caer en las redes del adulterio. Algunos lo justifican por problemas de comunicación con su esposo o esposa, crisis dentro del hogar, "stress", falta de intimidad sexual con su esposo o esposa, sentimiento de rechazo o desprecio de parte de su esposo o esposa entre otras numerosas razones. Si bien las razones pueden ser extensas la palabra de DIOS es clara. Las relaciones sexuales son un acto de intimidad y amor que fue diseñado dentro del matrimonio para deleite de esposo y esposa. No hay ninguna parte en la Biblia que justifique el estar con una persona fuera de su matrimonio. De hecho, hay muchos versículos que nos advierten de que esta conducta es deshonrosa, deshonrosa para usted, deshonrosa para su esposo o esposa, y deshonrosa para sus hijos quienes se ven afectados con un núcleo familiar roto. Muchos de los casos de divorcio se dan a raíz de descubrir una relación extramarital. Estas relaciones adúlteras no se limitan en definición a tener relaciones sexuales con alguien que no sea su esposo o esposa también puede ser toda relación que usted sostenga fuera del matrimonio que crea un apegamiento emocional de manera que lo que se supone sea su esposo o esposa (amigo(a), confidente,consejero(a), ayuda idónea) para usted esa persona usurpe ese lugar debido a que usted abre la puerta a una infidelidad emocional porque ya rebasa de un sentir de amistad, ya esa persona la hace necesaria en su vida de tal manera que le quita el lugar a su esposo o esposa. Si nos vamos a la Biblia, usted también puede adulterar con la vista si mira con ojos lujuriosos a alguien. A menudo podemos escuchar estas frases que parecieran insignificantes pero si usted está casado o casada son expresiones que son desagradables a DIOS y denotan deshonra a su esposo o esposa. Expresiones como: "¡Ay es que ese actor es tan guapo! ¡Es mi novio y no lo sabe!" ¡Cuidado, si es casada está adulterando con la vista! "¡Es que esa mujer es preciosa, me encanta como luce!" ¡Cuidado si esa mujer no es su esposa está adulterando con la vista! No dejes que tu ojo mire con lujuria lo ajeno, lo que no te pertenece. Tenga solo una mirada de amor, pasión y deseo por su esposo o esposa. (Mateo 5:27-32)

DIOS desea que su matrimonio proyecte a otros una relación de amor, respeto, confianza, amistad, una relación centrada en DIOS y que le honre a Él en todo momento. Piense usted de qué manera puede resolver sus situaciones matrimoniales con su esposo o esposa de manera honrosa a DIOS sin recurrir al escape falso de ir a los brazos de una persona que lo conduzca a deshonrarse a usted y a los suyos... Si a pasado por su mente la contemplación de abandonar a su pareja para tener una aventura pasional es momento de desistir. Recuerde, el pecado trae emociones de bienestar pasajero pero las consecuencias del mismo nos pueden perseguir una vida entera y afectar nuestro caminar espiritual de manera desastrosa. Honre a DIOS, honrando el pacto que hizo en el matrimonio. Esto es en las buenas y en las malas, unidos en CRISTO siempre sin faltar a Su palabra. ¡Huya del adulterio porque no tendrá un buen fin quien lo práctica!

" ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. " (1 Corintios 6:9-10) 

Avergonzado(a)




Muchos de ustedes sienten vergüenza, culpa, o temor de acercarse a CRISTO. Ese sentir de que no merecemos nada de Él por nuestra condición de pecado. Si bien es cierto que nadie merece nada de DIOS por la condición pecaminosa del humano, nos amó Él tanto que envió a CRISTO para que los que creamos en Él, pudiesemos ser perdonados, liberados, transformados, purificados y justificados. CRISTO nos hace una invitación, un llamado: " Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mateo 11:28)

La invitación es extendida con amor para tí que te sientes cansado(a) de la carga de una vida de pecado, de una vida alejado(a) de DIOS, de una vida vacía, de una vida de desconsuelo, de una vida de apariencias, de una vida de tristeza, de una vida de vicios, de una vida de abandono, de una vida de soledad, de una vida de maltrato, de una vida de huir de lo bueno, de una vida de sentirte menos... CRISTO quiere libertarte de esas cargas y darte de Su paz y consuelo para que reposes en Su verdad. ¡Él quiere que escuches Su voz y llegues a Sus pies!

¡Llega como estes pero no te quedarás como llegaste porque tu vida CRISTO cambiará!

lunes, 11 de noviembre de 2013

¡Corre por tu vida! ¡Sal de ahí!



¿De dónde nos manda a salir DIOS? DIOS nos manda a salir de todo sistema que apoye, práctique y endose el pecado. Todo sistema que trate de sumergir la iglesia (cuerpo de DIOS) en el mundo. DIOS en Su palabra nos recuerda que nuestra ciudadanía no es terrenal entonces, para caminar en lo espiritual tenemos que tener una mente regenerada...una mente nueva en CRISTO. Las cosas de este mundo nos hacen convertirnos en idólatras de un sistema corrupto e ineficaz. Un sistema que conduce directamente a la segunda muerte. ¿Usted quiere ser parte de la ciudadanía de DIOS o quiere apostar del verdadero Evangelio de CRISTO y seguir en la corriente de un sistema Babilónico(pecaminoso)? Hay una consecuencia nefasta al seguir la opinión de hombres que no respetan las escrituras y que osadamente hablan de temas que no conocen ni le compete hablar... No cambie la verdad por la mentira dulce porque esa mentira a la larga se volverá en amargura espiritual. Es necesario, que la verdadera iglesia de DIOS pase rechazos y persecusiones para entrar al Reino de DIOS, pero hay algunos que solo quieren ser aceptados por sistemas que lejos de honrar a DIOS le deshonran. De ahí, que viene en las escrituras el consejo de "apartate de los tales..." #SalDeAhíPuebloDeDIOS

LEA: (1 Timoteo 6), (2 Pedro 2), (Filipenses 3), (Apocalipsis 18:4-5)

miércoles, 20 de marzo de 2013

La batalla más fuerte



La batalla más fuerte que pueda emprender un humano no es en contra únicamente del enemigo sino de sus propias concupiscencias y deseos. Es ese campo de batalla: la mente, y en esa batalla mental el enemigo aprovecha esos deseos que son opuestos al espíritu, y te susurra pensamientos para que los des por hecho, te trae confusiones para que no sepas distinguir si provienen de tí, del enemigo o de DIOS, pone dudas para que no creas la Verdad que está en CRISTO, y te reafirma engaños para que tu fe se debilite y atacarte en otras áreas. Pero aunque llegue el bombardeo mental no permitas que eso que no proviene de DIOS contamine tu corazón ponte el escudo de la fe y el yelmo de la salvación. El escudo de la fe (don de DIOS que podemos pedirle en todo tiempo que lo aumente) cubre y cuida toda parte de ti sensible a un ataque (corazón y emociones) , y el yelmo de la salvación cubre y cuida tu mente de todo pensamiento contrario a la mente de CRISTO y las promesas que reafirman tu identidad en ÉL, es esa seguridad en la promesa de salvación de DIOS. ¿Se ha desatado una batalla mental en tu vida? Hay poder en la Palabra de CRISTO, en este momento rechaza en el nombre de JESÚS las mentiras del maligno con toda autoridad en ÉL. ¡Declara Su Palabra y éste tiene que huir...Dile escrito está...!

¡La sangre de CRISTO tiene poder!

viernes, 4 de mayo de 2012

Jesucristo nos mira con otros ojos



¿Qué vio en esos ojos? ¿Qué pudo conmoverlo a mirarla y no ignorarla? 
Ahí estaba esta mujer lanzada en el peor lugar; en el lugar más bajo de todos: en el suelo. 

Un cerco de acusadores señalaban todos hacia su dirección. Esperaban con ansias el poder tomar la determinación aplicable por la ley de Moisés: apedrearla hasta verla muerta. Querían poner todo el peso de su justicia “intachable” sobre la cabeza de esta mujer, de esta persona, de cualquier persona que parecía menos justa delante de los ojos de ellos.


Pero, ¿qué fue lo que vio Jesús en ella? ¿Por qué no pudo obviar su presencia y pudo hablarle? Pareciese que en el estado que ella estaba lo menos que se podía hacer dentro de los parámetros de esa sociedad era hablarle. El calculado y medido valor de esta mujer en base a los criterios de ese sector de Fariseos y escribas era uno nulo, ninguno, nada, no valía nada en ese momento… Tan es así que apedrearla era algo que le hubiese provocado un despertar de satisfacción personal.

Pero Él no lo hizo. No pudo negarse a sí mismo.

“Si fuéremos infieles, él permanece fiel;
El no puede negarse a sí mismo.”
(2 Timoteo 2:13) (RVR 1960)

Hay algo de este clase de comportamiento que nos deja anonadados, es la clase de respuesta que no esperaríamos de un Dios que pensamos debe ser justo. ¿Practicó injusticia al simplemente extender Su misericordia a esta mujer? Diría que de ninguna manera dejó de ser justo, dentro de Su justicia está también la misericordia.
Él deja claramente expresado en Su palabra:

“Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca.”
(Romanos 9:15) (RVR 1960)

¡Oh, cuánta bondad en esas palabras! Jesús sabía a quién aplicarle la misericordia y por quien compadecerse. Pudiese haber sacado en el momento que le trajeron a esta mujer la balanza de la justicia más severa y punitiva, siendo Él Dios, pero Él decidió tener misericordia de quien quiso tener misericordia. En ese momento le tocaba a esa mujer, a esa que otros querían asesinar, a esa que aquellos Fariseos no encontraban digna ni de dirigirle una palabra. Esa mujer fue digna de la mirada de Jesús,

“Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?
Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”
(Juan 8:10-11) (RVR 1960)

No viendo a nadie sino a la mujer…

Pudiesen alegarme: es que todos soltaron las piedras y se fueron con la respuesta dada por Jesús de “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. La realidad es que Jesús pudo mirar a los Fariseos y escribas también más sin embargo, Él se inclinó a escribir al suelo.

“Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Más esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.”
(Juan 8:3-6)

Jesús inclinado hacia el suelo…

Obviaba Él con este acto las miradas acusatorias de los Fariseos y escribas. Encerrado en ese acto hay un misterio, misterio porque no sabemos que escribió en el suelo, pero también vemos una gran revelación. Jesús se inclinó hacia donde estaba la mujer en el suelo, se inclinó hacia donde ella estaba. Vemos que ella dentro de la escala de valorización de esos Fariseos y escribas estaba en el nivel más bajo pero la escala de valor de Jesús era completamente distinta a la de ellos. Él con actos demostró no tan solo misericordia sino que se bajó de Su sitial hasta llegar a donde ella. Esto se repite nuevamente en la Cruz del Calvario cuando Él se humilló en lo sumo (Filipenses 2:8) para que nosotros fuésemos luego de aceptar Su entrega y el regalo de salvación resucitados con El y justificados por medio de Él. Un acto de gracia arropaba este acto, un acto que ha sido recordado por futuras generaciones y a la vez olvidado.

¡Cuántas veces miramos con los ojos de Fariseos y escribas! ¡Cuántas veces en vez de inclinarnos como hizo Jesús hacia el necesitado nos paramos en el pedestal del orgullo con piedra en mano para apedrear a todo el que no esté alineado a nuestra escala máxima de justicia “intachable”! ¡Cuántas veces dejamos de mirar a las personas como las miraría Jesús! ¡Cuánta falta de misericordia y compasión!

Caminamos por las calles y tal vez miramos a aquél drogadicto con desdén, a aquella prostituta con juicio, a aquél deambulante con enajenación. Hacemos acepción de personas de a quienes les compartiremos el Evangelio. No le hacemos justicia al Evangelio cuando pretendemos tal como hicieron los Fariseos y escribas justificar la acepción, discriminación y falta de misericordia por esas almas. ¡Oh cuantas piedras deberíamos soltar de nuestras manos! ¡Cuántas piedras de juicio deberíamos soltar para poder hacer la real encomienda tal como quiere Jesús!

“pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.”
(Santiago 2:9) (RVR 1960)

No nos condenemos a nosotros mismos por faltar a la ley, teniendo falta de misericordia para con el prójimo que la necesita. Si Jesús mismo se inclinó y puso Su mirada de gracia, amor y misericordia en esa mujer, ¿por qué nosotros no podemos repetir la gesta con nuestro prójimo?, ¿por qué nos cuesta en acciones representar como reales Embajadores de la palabra a Cristo? No es solamente conocer la palabra sino vivirla, sino respirarla, sino alimentarnos de ella, y a su vez compartir la misma con todos, con todos sin que quede alguno sin conocer el regalo más valioso que nos ofrece Jesús.

Es que Jesucristo miró con otros ojos...

Nos miró con ojos de amor.
Nos miró con ojos de misericordia.
Nos miró con ojos de compasión.
Nos miró con ojos de ternura.
Nos miró pudiendo ignorarnos.
Nos miró pudiendo obviarnos.
Nos miró pudiendo condenarnos.
No nos condenó sino que nos regaló Su gracia
para que libremente pudiésemos caminar
sabiendo que ya no somos lo que éramos.
Ahora estamos cubiertos por la mirada del gran ROI,
que ve lo más escondido de nuestro corazón;
y por Su sangre fuimos restaurados, sanados,
libertados y somos justificados.

¿Con qué ojos miraremos ahora a otros?

Quiero mirar con los ojos de Él y poder decir como dijo Pedro:
“…En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas”
(Hechos 10:34)

Ahora, caminando por mi comunidad me he topado con los ojos de un drogadicto, veo muchas cosas en estos ojos y quiero mirarlo como lo miraría Jesús porque ahí hay un alma con hambruna de Cristo, y esa hambre debe ser saciada.

Compartamos el Evangelio con los que necesitan ser sanados internamente con el toque de los frutos del Espíritu Santo depositados en nosotros. Tenemos un regalo en nuestras manos, vamos a dar por gracia lo que por gracia hemos recibido. Vamos a compartir lo que conocemos de Jesús con amor. Te miro con los ojos de Jesús.

¡Cuánta misericordia puedo emanar si te miro con esos ojos!