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sábado, 22 de marzo de 2014

¡CUIDADO con lo que escuchas y a quien decides escuchar!




Muchas veces, por nuestra falta de discernimiento o por soberbia no nos sometemos a la voluntad de DIOS. Buscamos "consejeros" que nos hablen lo que queremos escuchar no lo que DIOS nos quiere decir... Queremos que esten de acuerdo con nuestras "opiniones" o "sentires" pero, no son las "opiniones" o "sentires" nuestros los que deben ser tomados en cuenta sino la Palabra y voluntad de DIOS.



¿Qué pasa cuando nos empeñamos en nuestras "opiniones" o "sentires"? Es en ese momento, que DIOS permite que se acerquen "consejeros" que adulen tus oídos y que digan exactamente lo que quieras escuchar, y si decides por encima de las advertencias que DIOS te ha dado utilizando a unos cuantos "Micaías" para decirte lo que no aceptas escuchar por escuchar a estos "consejeros de error y mentira" a la larga te darás cuenta que lo que DIOS te venía advirtiendo era verdad y por tu encaprichamiento no lo escuchaste. DIOS lo que desea es evitarte caídas y dolores...

Micaías fue aborrecido por el Rey por profetizar (hablar, predicar, revelar) advertencias y dar exhortaciones para evitarle una caída al Rey pero este no quiso escucharlo, y luego sufrió un triste final: fue asesinado. Así también muchos cuando el ESPIRITU habla y advierte lo ignoran porque consideran que esa palabra es mala, negativa o no le bendice y terminan aborreciendo tanto la palabra como al emisor del mensaje porque va en contra de su agenda o capricho humano. A la larga, estos tendrán que reconocer que sus planes no son los de DIOS y que a DIOS siempre hay que obedecerlo.

¿O caminas en Su consejo o buscas "consejeros" que te apunten a tus caprichos aunque te cueste un futuro quebrantamiento...? ¡Tú decides!

Lea: (2 Crónicas 18)

jueves, 31 de marzo de 2011

¿Condenando imitamos a Jesús?

Son muchos los que se levantan, juzgan y señalan, menosprecian a otros hermanos y los condenan como impíos pero Dios nos a dado la Biblia, SU PALABRA, no la del hombre para que entendamos la mentalidad de Su hijo Jesucristo y es por medio del Espíritu Santo que estamos en constante comunión con El para que nos de el discernimiento adecuado y distinguir una doctrina de hombre versus el verdadero evangelio de Jesucristo. El mismo Jesús nos dió cátedra de como debemos comportarnos, El no nos envió a enjuiciar al prójimo, El nos dió como mandato amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a nosotros mismos.

No es de hermanos condenar, enjuiciar, rechazar, burlarse, humillar, discriminar con la mera excusa de que están "contendiendo ardientemente" para defender la Palabra de Dios, es que la Palabra de Dios claramente nos exhorta a ser imitadores de Jesús, y en ningún versículo de la Biblia se expresa a Jesús contendiendo por la manera que vestían las personas. Entiendo, que uno como cristiano y por el amor que le profeza a Dios debe vivir una vida de santidad pero la santidad no va colgada en unos aretes, en el maquillaje o en una falda. Dios condenaba la vanidad, el vanagloreo, la soberbia, la codicia eso era lo que Dios condenaba y condena aún como pecado.

El hecho de que alguien vista diferente no significa que no sea santo, OJO hermanos con cuestionar la santidad de otros siervos, sin saber que en la medida que sean juzgados serán juzgados también pero por Dios. Entonces, ¿nos creemos dioses para enjuiciar al prójimo? ¿nos creemos perfectos para pasar juicio en base a doctrinas de hombre que no son avaladas por Dios? ¿acaso olvidan que los momentos en que más se encendió el carácter de Jesús fue en contra de los fariseos, a quienes llamó: SEPULCROS BLANQUEADOS... Esa palabra es sólida y fuerte y nos indica que Jesús no toleraba los rituales porque eran ellos por costumbre o doctrina o ley de Moisés muy "religiosos" o "santos" y tenían a Jesús de frente pero como su corazón estaba tan y tan lleno de odio, rencor y discrimen ni tan siquiera lo reconocieron porque Jesús no vino en la forma que ellos lo esperaban como un Rey lleno de esplendor y ropajes resplandecientes. El vino en la forma de un humilde hombre y carpintero pero que con Su carácter dócil, Su sabiduría de lo Alto y Su gallardía de irse por encima de las leyes o doctrinas hacía milagros y era perseguido por aquellos que preferían la doctrina y la ley antes de reconocer la verdad de Jesús.

Hasta el sol de hoy, hay muchos que siguen ciegos por doctrinas extremistas y que conste, YO VIVO UNA VIDA DE SANTIDAD GUARDADA PARA MI DIOS y que nadie, se equivoque sobre este tema que expongo, porque aquí no se premia el pecado, ni se insta a pecar, aquí se aclara que la "doctrina" de hombre no puede ir por encima de la Palabra de Dios y que la Biblia se lee y se lleva tal y cual es. Por mi apariencia no voy al infierno,¿o es que acaso no se han dado cuenta?: ¿cómo es posible que Dios haya prohibido algo que para esos tiempos no era creado? Y hablo de los pantalones en las mujeres que muchas doctrinas prohiben...O es que no se han fijado que en la historia para esos tiempos los hombres usaban telas que amarraban con un cinturón, no usaban pantalones, sino una tela casi al estilo de una batola o túnica. También usaban barba, ¿cómo es posible que me vengan a decir, que no se puede utilizar barba en el hombre o pantalón en la mujer porque es pecado o abominación?. Si vamos al contexto real bíblico Dios se refiere cuando habla de que un hombre no vista de mujer y una mujer de hombre a la sexualidad, al pecado de intercambiar papeles. En ningún mandato de Dios establece que constituye pecado portar barba o que constituye pecado una mujer que use pantalón. Creo que es hora de que la verdad salga a la luz y sin temor. Y la verdad es que SOLO DIOS LOS HARA LIBRES y si siguen amarrados a las leyes y doctrinas vivirán siempre condenados no por Dios que los liberta y ama sino por ustedes mismos.

A Dios se le sirve porque se le ama no por temor a castigos o por sanciones infundadas por concilios o doctrinas.Ojo hermanos, seamos santos por dentro y por fuera, pero recordando que la santidad se lleva en el alma y llevando el verdadero evangelio de Dios que nos habla del amor de Dios por el mundo, de como debemos imitar a Jesús en carácter. El evangelio de Dios, la palabra de Dios se concentra más en el plan de salvación, en el amor de Dios por nosotros, que en la condenación y el juicio. ¿Acaso olvidamos lo que hizo Jesús por aquella mujer adúltera? Todos querían apedrearla según le indicaba era su dogma, doctrina o ley, la cual decía que una mujer que fuera adúltera merecía que se le matara al apedrearla continuamente; y Jesús escribiendo algo en la tierra apaciblemente les dijo: ''el que este libre de pecado que tire la primera piedra". Ni uno pudo apedrear a esta mujer, todos uno a uno fueron soltando las piedras. Hasta que no había nadie condenándola. Incorporándose Jesús, le dijo: "Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?" Ella respondió: "Nadie, Señor". Jesús le dijo: "Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más". -Juan 8:1-11.

No podemos vivir una vida cristiana haciendo obras por temor al castigo o siguiendo meramente dogmas o doctrinas por temor a un Dios "castigador". Dios es amor en esencia, debemos amarlo meramente porque es DIOS, no por temor a un castigo infernal. Amemos a Dios sobre todas las cosas porque El nos amo a nosotros primeros, amemos al prójimo como a nosotros mismos porque Jesús a través de toda la Biblia nos daba ese ejemplo. Hermanos, seamos más como Jesús, quien basó su caminar en este mundo en el amor al prójimo. El nos invita a través de todas las escrituras que seamos como El. NO seamos enjuiciadores o rechacemos al prójimo por su condición o su manera de vestir o ser porque en la palabra de Dios dice:
"No juzguéis, y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados.Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo;porque con la medida que medís, os volverán a medir."-Lucas 6:37-38. Dios aborrece el pecado o la conducta pecaminosa pero nos ama a TODOS y desea que todos como buenos hermanos vayamos a propagar el verdadero evangelio, uno basado en el amor de Jesús y en la exhortación de hacer el bien por amor al que nos amo primero.

*** Con amor los exhorto a reevaluarse ustedes mismos y a leer la Palabra completa y con el discernimiento del Espíritu Santo. Y a esto los exhorto, el hermano que rechaza a un alma por su vestimenta realmente NO ESTA ACTUANDO COMO UN HIJO DE DIOS porque ni siquiera Jesús, aún muriendo en la cruz enjuicio al ladrón que tenía a Su lado sino que lo perdonó. SEAMOS IMITADORES DE JESUS Y NO SIGAMOS VIVIENDO UNA VIDA DE CONTIENDA, MIENTRAS PIERDEN SU TIEMPO HABLANDO DE VESTIMENTAS O CODIGOS DE DOCTRINA DE HOMBRE HAY ALMAS QUE VERDADERAMENTE SE PIERDEN DE LA BENDICION DE CONOCER A UN DIOS VIVO Y DE AMOR. ¡DIOS LES BENDIGA!

***NO HE DE COMENTAR MAS SOBRE ESTE TEMA EN ESTA NOTA PORQUE YA EXPUSE MI PUNTO, QUE DIOS AÑADA SABIDURIA DE LO ALTO A TODOS LOS QUE LEEN Y DISCERNIMIENTO***

*** Juan 8:1-11 (Reina-Valera 1995) ***

Juan 8
Tabla - Los Yo Soy de la Biblia
1 [a] pero Jesús se fue al Monte de los Olivos.
2 Por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentándose, les enseñaba.

3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio,

4 le dijeron:

--Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio,

5 y en la Ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres.[b] Tú, pues, ¿qué dices?

6 Esto decían probándolo, para tener de qué acusarlo.[c] Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.

7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo:

--El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.[d]

8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.

9 Pero ellos, al oir esto, acusados por su conciencia, fueron saliendo uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los más jóvenes; solo quedaron Jesús y la mujer que estaba en medio.

10 Enderezándose Jesús y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo:

--Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?

11 Ella dijo:

--Ninguno, Señor.

Entonces Jesús le dijo:

--Ni yo te condeno; vete y no peques más.[e]

Notas al pie:
a.Juan 8:1 Este texto no aparece en la mayoría de los manuscritos; otros lo incorporan en lugar diferente. El relato parece haber sido una historia conservada primero en forma independiente y luego incluida aquí. La narración interrumpida en 7.52 continúa en 8.12.
b.Juan 8:5 Lv 20.10; Dt 22.22-24.
c.Juan 8:6 Cf. Mt 22.15-22 y paralelos. Si Jesús se pronunciaba en favor de la mujer, podrían acusarlo de no tomar en serio la Ley mosaica; si se declaraba en favor de la pena de muerte, entraría en conflicto con las autoridades romanas (cf. Jn 18.31).
d.Juan 8:7 Cf. Dt 17.7.
e.Juan 8:11 Cf. Jn 3.17; 12.47.

Murmuramos, enjuiciamos, condenamos y dividimos un Pueblo: ¿Para eso fuimos llamados?




He notado que en el pueblo de Dios, se ha colado una práctica que esta dividiendo a las iglesias. Esta práctica hace daño tanto a la iglesia como a los inconversos. Estamos hablando de las murmuraciones, de los señalamientos desde el púlpito, de la condenación entre hermanos y del enjuiciamiento dentro y fuera de la misma iglesia. Hermanos, esto se ha convertido en la estrategia preferida del enemigo para dividir al pueblo de Dios. Y cuan bien, le hemos dado cabida a esto en muchas iglesias. Ya prácticamente se ha convertido en dóctrina enseñada y justificada por diversos sectores. Tengo que con mucha pena tocar este tema que es de suma importancia para el pueblo de Dios.

Debemos empezar por conocer para que somos llamados; pues sepan que Dios nos ha llamado no a ser "jueces" sino a ser los que prediquemos Su palabra, a ser los que llevemos Su palabra a las naciones. "Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones..." - San Mateo 28:19  Cuando utilizamos nuestro llamado de predicar a las naciones o sea, a todo el que encontremos de frente para lastimosamente enjuiciar a la persona; en vez de hablarles del plan de salvación, del amor de Dios, del perdón, de la misericordia de Dios y de como por amor a El debemos obedecerle y comenzamos a mandar a esa persona directamente al infierno, sepa que estamos condenando a ese ser y nos estamos nosotros mismos nombrándonos como jueces. Si vamos a la palabra de Dios, encontramos diversos textos que nos hablan de la delicada posición en que se coloca quien juzga.

Veamos lo que dice Santiago 4:11-12 -"Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura de su hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno sólo es el dador de la ley, que puede salvar o perder; pero ¿tú quién eres para que juzgues a otro?
Palabra poderosa es esta, si analizamos el contenido de este texto vemos como se nos exhorta a primero no murmurar de otros. ¿Y que es murmurar? Más bien murmurar es cualquier comentario despectivo, acusatorio o con mátices de rumor que comentemos de otra persona a terceros. Segundo, nos dice y advierte que el que murmura de su hermano o juzga a su hermano lo hace en contra de la ley. O sea, nos está diciendo claramente que no debemos ni murmurar, ni enjuiciar a nadie. ¿Y por qué no podemos pasar juicio sobre alguien? Pues en ese mismo texto se nos específica que UNO sólo es el dador de la ley, en otras palabras UNO sólo es quien da la ley y quien puede JUZGAR y ese es DIOS. Entonces, vemos en la palabra que nos pregunta claramente: ¿quién eres para que juzgues a otro?. Esta pregunta es directa a todos nosotros, ¿quiénes somos para juzgar a otros o es que acaso somos los hacedores de las leyes y tenemos ese título de poder enjuiciar y condenar al prójimo?

Antes de que me contesten esa pregunta tengo otra palabra de Dios que nos arroja luz para que puedan reflexionar en su respuesta y es esta: "¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aún uno..." - Romanos 9:10  Ciertamente este texto sacado de una de las epístolas de Pablo que dirije a los cristianos que vivían en la capital del imperio de Roma, nos expresa una verdad contundente y es que ninguno bajo esta Tierra es perfectamente justo por lo que en la carencia de esa justicia perfecta, no está en la posición de ser juez. Nuestra naturaleza humana es la de seres pecadores, por ende, ya que todos somos pecadores no hay uno que pueda servir de juez entre medio de nosotros. "Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, siendo JUSTIFICADOS gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús..." -Romanos 3:23-24  Realmente, todos somos pecadores y nadie es llamado a ser JUEZ, solo uno es Juez y nos justifica por medio de Su gracia  y esto es un regalo que no merecemos pero que nos es dado por Su misericordia cuando creemos por fe en el sacrificio que hizo por nosotros enviando a Su único Hijo para que derramara Su sangre y nos diera ese regalo de salvación. El nos limpia de todos nuestros pecados y nos hace nuevos, nos liberta, nos sana el alma y desea que nosotros compartamos esa bendición de darle las buenas nuevas a todas las naciones predicando ese evangelio de salvación no de condenación. Enjuiciar no es nuestro llamado. Somos llamados a edificar y a levantar al caído no a hundirlo más. No es que le pasemos la mano al pecado es que con amor exhortemos al pecador para que se de cuenta de la ruta errónea que recorre y le demos la alternativa del plan de salvación.

Amor, compasión, misericordia, perdón y empatía son palabras difíciles de digerir para aquellos que se autodenominan con la potestad de ser los "enjuiciadores" dentro de las iglesias. Precisamente, Jesús nuestro Dios en esencia es la definición perfecta de lo que es amor y debemos imitarle en todo. ¿Acaso El nos ha llamado a lanzar piedras acusatorias sobre el techo de nuestro hermano? ¿Qué nos diría Jesús si fueramos nosotros los que llevaramos dónde El una queja o rumor de nuestro hermano? ¿Qué haría Jesús si con nuestras piedras de "enjuiciamiento" queremos azotar a otros? ¿Acaso no nos diría como le dijo a aquellos que deseaban apedrear a aquella mujer adúltera? ¿Recuerdan Sus palabras? Creo que hay muchos que han de tirar sus piedras al suelo en esta hora.

Una exhortación a correr la verdadera carrera de la fe


Si me estás leyendo en este momento, no hay casualidades para Dios y este mensaje es para tí. Es hora y ya es tiempo, hermanos y amigos, en que déjemos de usar la Palabra de Dios a nuestra conveniencia. Leemos la Palabra y aplicamos solamente lo que deseamos para nuestra vida. Y esto es sencillamente y claramente una hipocrecía ante los ojos de Dios. Dios ha escrito Su palabra para que nos dejemos guiar por ella, muchos hombres recibieron la inspiración del Espíritu Santo para plasmar lo que hoy nosotros conocemos como la Biblia, la palabra genuina y soberana de Dios.

Lastimosamente, con el pasar de los años hemos visto que contínuamente se han levantado personas próclamando que son ministros, pastores, profetas, reverendos, apóstoles, evangelistas o líderes que no tienen la mínima idea de lo que es predicar la verdadera palabra de Dios. Se han levantado ellos mismos y se han autoproclamado con esos títulos pero no están llevando la Palabra de Dios con la fidelidad y respeto que esto amerita.

Somos embajadores de Cristo, o sea mensajeros de Dios, Dios desea que prediquemos a las naciones y este mandato no es tan sólo para algunos porque es para todos los que verdaderamente han recibido por gracia este regalo que nos da Dios a través de Su Hijo Jesucristo, al El morir por nosotros, recibe la paga de nuestros pecados pero resucita dándole a todos los que le aceptan el regalo de la salvación y vida eterna. Pero lamentablemente, muchos han utilizado este regalo de manera indecorosa, muchos han subestimado lo costoso y valioso de este regalo, muchos se han olvidado que el precio de nuestra salvación ha costado sangre, y sangre divina.

Cuando ejercemos ese privilegio que nos da Dios de hablar al prójimo sobre las buenas nuevas de salvación, tenemos una responsabilidad enorme sobre los hombros de nosotros. Tenemos que predicar la verdad, y la verdad está solamente en Su palabra, no en teologías, no en dóctrinas, no en dogmas, no en sicología y mucho menos en una denominación. El que vaya a hablar de Dios y a predicar las buenas nuevas de salvación que lo haga dejándose llevar por la Palabra de Dios y guíandose por el Espíritu Santo. Muchos, escriben, hablan, predican, cantan, danzan, hasta alaban y la realidad es que no están siendo guiados o inspirados por el Espíritu Santo, es una emoción carnal. Y cuando eso ocurre, mis hermanos sepa que está en ese momento no agradando a Dios.

Aquí Dios no busca servidores emocionalistas o que se basen en la opinión suya o en sus credenciales de estudios, aquí Dios busca siervos que le amen y le sirvan en espíritu y verdad. ¿En dónde están esos siervos? ¿En dónde? ¿Dónde están esos que se basan en la verdad y en cuál verdad? La verdad los hará libres pero no libertinos. ¿De que verdad se habla? De la única verdad que está en la Palabra de Dios, puramente en la Palabra de Dios, sin quitarle, sin ponerle y sin tener que decir aquél o aquella es más Santo, más puro o de más unción.

Mis hermanos y amigos, la verdad solo la da Dios en Su palabra y la revela por el Espíritu Santo. No podemos continuar como pueblo dividido, diciendo "Soy de Pablo y yo de Pedro..." ¿Acaso no le servimos a un mismo Dios? Pues entonces digan, "yo soy de Dios" y dejen que sea Su palabra quien le de dirección a Su vida y dejen que sea el Espíritu Santo llevándolos por el camino correcto.

Los invito a correr, huyendo de donde no deben de estar, porque estamos en tiempos finales y la carrera vendrá con más obstáculos que vencer. Aquí no es tiempo de perder tiempo hablando necedad y falsedad, aquí es tiempo de hablar con la única verdad que está en la Palabra de Dios y empezar a correr hacia la dirección que el Espíritu Santo nos indica correr. No más altares llenos de hombres filósofos, sicólogos o teólogos y sí más altares llenos de personas que se dejan usar por Dios y se someten a Su autoridad. Déjemos de ser idólatras de hombres y fanáticos de líderes religiosos y empecemos a darnos cuenta de que nos tenemos que someter a Dios y únicamente a Dios. Quién no se somete a Dios y a Su palabra, no es modelo a seguir.

Así que mis hermanos, evalúe a que autoridad ustedes se someten, si es a la de alguien que se somete a Dios o si es a alguien que sigue las corrientes del mundo por complacer oyentes. Dios no desea en su altar ni comediantes, ni personas con ego de "artista", ni personas que deseen tener fama o dominio, Dios desea servidores humildes. Si estás leyendo esto y sientes que Dios te inquieta corre hacia donde el Espíritu de Dios te dice ir y no sigas a quien no se somete a Dios.

¡DIOS LES BENDIGA!